Por el testimonio del Señor y del Seminario, te pedimos que camines dignamente según la vocación para la que te estás preparando. Hay ciertas cosas que se esperan de aquellos que trabajan para el Señor y que quizá no se esperen de un creyente promedio (1 Timoteo 3:1-8 y Tito 1:6-9). Confiamos en que su madurez cristiana le ha permitido aceptar esa responsabilidad y regocijarse en ella. Es nuestro deseo que su vida dentro y fuera del campus irradie a Jesucristo, demuestre compromiso y dedicación a las cosas espirituales, y se caracterice por el latido del corazón del apóstol Pablo cuando dijo: «Por lo tanto, ya sea que coman o beban, o cualquier cosa que hagan, háganlo todo para la gloria de Dios» (1 Corintios 10:31). A la luz de nuestro compromiso con la vida bíblica, el Seminario pide a los estudiantes que se comporten de acuerdo con los más altos estándares de conducta cristiana. Los estudiantes cuyo testimonio se convierta en un obstáculo para la obra del Evangelio y la reputación del seminario pueden enfrentarse a medidas disciplinarias de acuerdo con las directrices establecidas en el Manual del Estudiante.

Sé respetuoso:
Respeta el entorno de aprendizaje/aula y la dignidad y los derechos de todas las personas. Sé tolerante con las opiniones diferentes.

Sea cortés y considerado:
Sea cortés en el discurso. No interrumpa a los oradores. Evite distracciones como teléfonos móviles, buscapersonas y conversaciones irrelevantes. No coma ni beba en clase sin permiso.

Sé comprensivo/solidario:
Muestra interés por los demás y fomenta un ambiente de apoyo. Piensa en cómo tu comportamiento afecta a los demás. Ayuda a tus compañeros que estén pasando por un mal momento a encontrar los recursos o la ayuda que necesitan.

Infórmese:
Familiarícese con el curso y las expectativas del profesor. Lea el programa del curso.

Sé honesto y justo:
Las calificaciones deben reflejar el trabajo individual, a menos que se autorice el trabajo en grupo. Mantén el código de honestidad académica.

Esté atento:
Prepárate mentalmente para escuchar. Resiste las distracciones, las reacciones emocionales o el aburrimiento.

Sé puntual:
Asiste a clase con regularidad y puntualidad. En lugar de cerrar tu cuaderno antes de tiempo, escucha atentamente la información que se da al final de la clase; los resúmenes y las instrucciones pueden ser importantes. Además, salir de clase antes de tiempo distrae la atención de la clase.

Sé organizado/prepárate:
Prepárese para la clase completando las lecturas y las tareas. Evite procrastinar y establezca objetivos realistas.

Sé participativo/curioso:
Contribuye y participa en los debates en clase; muestra interés durante la clase planteando preguntas reflexivas y relevantes que enriquezcan el discurso.

Sé comunicativo:
Interactúa con el profesor y habla con él sobre las tareas, las calificaciones y las materias. Expresa tus quejas e inquietudes de manera tranquila y respetuosa.

Sé entusiasta:
Disfruta de la experiencia educativa. Busca formas de hacer que tus estudios sean significativos y relevantes. Esfuérzate al máximo.

Sé dedicado/comprometido:
Muestra iniciativa y ganas de sobresalir, y haz de tus estudios una prioridad. Evita dedicar demasiado tiempo a actividades que no te ayuden a alcanzar tus objetivos.

Programas de los cursos

Profundiza tus fundamentos teológicos

Mejora tus habilidades ministeriales