La gracia en acción

Aprender haciendo: la educación en casa, el ministerio y el seminario

Mientras educaba a sus hijos en casa, prestaba servicio en el ministerio y acompañaba de cerca a otras mujeres en un proceso de sanación emocional y mental centrado en Cristo, María Cherrilyn «Che» Sison decidió profundizar en el estudio de la Biblia, no porque su vida se hubiera ralentizado, sino porque deseaba servir con mayor fidelidad en medio de todo ello. Lo que siguió fue más que un crecimiento académico. Se convirtió en un viaje profundamente personal que fortaleció su fe, moldeó su carácter y la equipó para amar y guiar a otros con mayor sabiduría, compasión y propósito.
La gracia en acción

Aprender haciendo: la educación en casa, el ministerio y el seminario

Mientras educaba a sus hijos en casa, prestaba servicio en el ministerio y acompañaba de cerca a otras mujeres en un proceso de sanación emocional y mental centrado en Cristo, María Cherrilyn «Che» Sison decidió profundizar en el estudio de la Biblia, no porque su vida se hubiera ralentizado, sino porque deseaba servir con mayor fidelidad en medio de todo ello. Lo que siguió fue más que un crecimiento académico. Se convirtió en un viaje profundamente personal que fortaleció su fe, moldeó su carácter y la equipó para amar y guiar a otros con mayor sabiduría, compasión y propósito.
Aprender haciendo: la educación en casa, el ministerio y el seminario
{
Es realmente factible. Es muy alcanzable, muy flexible, y la gracia es muy, muy evidente.
Maria Cherrilyn «Che» Sison, procedente de Filipinas, colabora con una iglesia global en línea a través del ministerio de discipulado, al tiempo que acompaña a mujeres en su proceso de sanación mental y emocional mediante un enfoque centrado en Cristo. Con un deseo cada vez mayor de servir bien a los demás, supo que quería profundizar en su comprensión de la Biblia y afianzarse más en la sana doctrina. Ese deseo la llevó a cursar estudios de teología.
Una de las razones principales por las que Che eligió esta opción fue su flexibilidad. La formación en línea le permitió seguir formándose en teología sin descuidar sus responsabilidades en el hogar y en el ministerio. También le atraían los principios teológicos que se impartían, ya que coincidían con lo que anhelaba comprender más profundamente en su propio camino con Dios.
Al igual que muchos estudiantes de teología, el camino de Che no estuvo exento de auténticos retos. Compaginar la vida en el seminario con la vida familiar, el trabajo pastoral, la educación en casa de sus dos hijos y el cuidado de las personas que le habían sido confiadas no era tarea fácil. Sin embargo, incluso bajo el peso de esas responsabilidades, descubrió que ese camino no solo era posible, sino que contaba con un gran apoyo.
Lo que le dio fuerzas fue la ayuda que recibió a lo largo del camino. Habla con gratitud del ánimo que le brindó el profesorado, del apoyo de los servicios de atención al estudiante y de las herramientas y recursos de aprendizaje que se ponen a disposición de los alumnos. Ese apoyo le ayudó a hacer frente a las exigencias de los estudios y le recordó que no estaba recorriendo ese camino sola.
Su experiencia académica fue a la vez estimulante y transformadora. Che valoró especialmente cómo la verdad bíblica se relacionaba constantemente con la vida real. Para ella, uno de los aspectos más significativos de sus estudios fue la integración de la sana doctrina con su aplicación a la vida. La teología no se presentaba como algo lejano o abstracto, sino que se enseñaba de una manera que permitía ponerla en práctica.
Eso fue muy importante en esa etapa de su vida. Como esposa, madre, educadora en el hogar y líder de un ministerio, Che necesitaba algo más que información. Necesitaba una verdad que pudiera moldear su forma de vivir, servir y amar a los demás. Descubrió que sus profesores no solo enseñaban bien, sino que también mostraban comprensión hacia las circunstancias de la vida real a las que se enfrentaba mientras estudiaba.
«Mi experiencia en el programa académico ha sido a la vez un reto y algo que me ha cambiado la vida».
Ese espíritu de apoyo cobró especial importancia mientras ella se las arreglaba para compaginar las exigencias del ministerio con las de la familia. Che cuenta que superó muchos de esos retos apoyándose en la gracia de Dios, al tiempo que sacaba fuerzas de la comunidad de discipulado y de las redes de apoyo que la rodeaban. En lugar de convertirse en un obstáculo, esas presiones pasaron a formar parte del contexto mismo en el que su formación echó raíces y dio fruto.
De entre las muchas lecciones que aprendió, la más significativa fue la convicción teológica que acabó por moldear su perspectiva de la vida y el ministerio. Para Che, lo más importante no fue solo el crecimiento académico, sino una comprensión más profunda de la verdad bíblica centrada en la gracia. Esa verdad le ayudó a darse cuenta de que el ministerio no consiste en los logros personales ni en impresionar con los conocimientos. Se trata de lo que Dios quiere hacer en una vida entregada y a través de ella.
Esa toma de conciencia le ayudó a ver con mayor claridad su vocación. Aprendió que servir al Señor se traduce en amar de verdad a las personas. Para alguien cuyo ministerio se centra en el discipulado y en acompañar a las mujeres en su proceso de sanación, esa verdad cobró un significado profundamente personal. La teología no solo agudizaba su mente, sino que también ensanchaba su corazón.
«No se trata de ser bíblico en persona, sino de lo que Dios quiere hacer en ti y a través de ti».
Mientras Che reflexiona sobre este camino, habla de lo profundamente que la ha marcado, no solo como estudiante, sino como persona. El proceso forjó su carácter, fortaleció su fe y la preparó para convertirse en una mejor servidora de los demás. También le ayudó a tener más claro su deseo de seguir sirviendo al Señor con todo su corazón, especialmente a través de la formación y la orientación de mujeres en su camino hacia la sanación del alma.
Ella describe su formación teológica como algo que le ayudó a convertirse en la persona que Dios quería que fuera. Ese tipo de transformación va más allá del aula. Afecta al hogar, a la iglesia y a las relaciones que uno mantiene cada día. El testimonio de Che es que el fruto de este camino se puede ver no solo en la eficacia del ministerio, sino también en la fidelidad cotidiana.

Al terminar sus estudios, pudo echar la vista atrás y afirmar que aquella experiencia había cambiado su forma de vivir. Se convirtió, en sus propias palabras, en una mejor esposa, madre, amiga, pastora y seguidora gracias a lo que Dios hizo a través de esa etapa de aprendizaje y formación.

«Puedo afirmar con total seguridad que soy mejor esposa, madre, amiga, pastora y creyente gracias a esta experiencia en Grace».
Che recomienda sin reservas este camino a quienes deseen seguir una formación bíblica. Su mensaje de ánimo es sencillo: es factible, es significativo y puede resultar verdaderamente transformador. Para quienes anhelan conocer las Escrituras más a fondo y servir a Dios con mayor fidelidad, su historia es un recordatorio de que la formación teológica puede ser algo más que un simple programa de estudios. Puede convertirse en parte de la obra de Dios al moldear una vida según Sus propósitos.

¿Te interesa saber más?

Más información sobre los títulos universitarios que ofrece Grace.

Ayuda a formar líderes espirituales

Ayudar a los estudiantes a convertirse en líderes espirituales preparados.

Conviértete en estudiante de Grace

¡Comienza hoy mismo tu viaje hacia la Gracia!

Programas de los cursos

Profundiza tus fundamentos teológicos

Mejora tus habilidades ministeriales