La gracia en acción
Por qué el Ministerio exige el aprendizaje permanente
El pastor Michael King Li ejerce su ministerio en Filipinas, en la Greenhills Christian Fellowship, donde se dedica al ministerio de formación de adultos. Aunque ya ejercía como pastor, se dio cuenta de que la vocación al ministerio también requiere preparación. Procedente del mundo empresarial y sin una formación teológica reglada, ingresó en el seminario con un objetivo claro: estar mejor preparado para atender fielmente a las personas que Dios había confiado a su cuidado.
La gracia en acción
Por qué el Ministerio exige el aprendizaje permanente
El pastor Michael King Li ejerce su ministerio en Filipinas, en la Greenhills Christian Fellowship, donde se dedica al ministerio de formación de adultos. Aunque ya ejercía como pastor, se dio cuenta de que la vocación al ministerio también requiere preparación. Procedente del mundo empresarial y sin una formación teológica reglada, ingresó en el seminario con un objetivo claro: estar mejor preparado para atender fielmente a las personas que Dios había confiado a su cuidado.
Elegí Grace porque, en primer lugar, es un seminario en línea. Y, en segundo lugar, me atrajo su precio asequible en comparación con otros seminarios.
La Escuela de Teología Grace resultó ser la opción ideal para ese camino por dos razones sencillas, pero importantes. En primer lugar, ofrecía la flexibilidad de la enseñanza en línea. En lugar de estar atado a un lugar físico o a un horario de clases rígido, Mike podía estudiar en los momentos que mejor se adaptaban a las exigencias de su vida ministerial. En segundo lugar, Grace era asequible en comparación con otros seminarios, lo que hacía que la formación teológica de posgrado fuera mucho más accesible.
Para Mike, esas ventajas prácticas eran importantes. Al igual que muchos pastores que ya prestaban servicio en el ministerio de una iglesia local, necesitaba un programa que se adaptara a las exigencias del trabajo y el discipulado. Grace le ofrecía esa accesibilidad. Gracias a las clases disponibles en línea y a las grabaciones a las que podía acceder cuando lo necesitaba, le resultaba posible estudiar incluso con una agenda ministerial tan apretada.
Sin embargo, lo que Mike encontró en Grace fue algo más que comodidad. Era un lugar donde la formación teológica cobraba un profundo sentido, tanto para el ministerio como para el crecimiento personal. Entró en el seminario porque quería estudiar teología y estar mejor preparado para servir a los demás en la iglesia. Lo que descubrió fue que sus estudios no solo estaban fortaleciendo su ministerio, sino que también estaban moldeando su propia relación con el Señor.
Esa dimensión personal le llamó la atención de una manera especial. El seminario no solo le ayudaba a preparar sermones o a guiar a las personas con mayor eficacia; le ayudaba a disfrutar de las Escrituras con mayor profundidad. A medida que aumentaba su comprensión de la Biblia, se dio cuenta de que sacaba más provecho del texto que antes. El estudio de la Palabra de Dios se volvió más enriquecedor, gratificante y transformador.
«Me ha resultado útil no solo como ministro… sino también a nivel personal en mi camino con el Señor».
Otro aspecto significativo de la experiencia de Mike fue el compañerismo que encontró con pastores de otros países. A través de Grace, pudo establecer contacto con otros líderes ministeriales que prestaban servicio en distintos contextos de todo el mundo. Esas relaciones ampliaron su perspectiva y le permitieron conocer cómo otros abordaban el ministerio en sus propios entornos.
Para Mike, ese tipo de interacción resultaba especialmente valiosa porque le ofrecía un espacio para compartir abiertamente con otras personas que comprendían las realidades específicas de la vida pastoral. Le resultaba alentador aprender junto a hombres que se enfrentaban a retos similares, aunque prestaran servicio en culturas y contextos diferentes. Grace se convirtió no solo en un lugar de estudio, sino también en un lugar de compañerismo y apoyo mutuo.
Por supuesto, compaginar el trabajo, el ministerio y el seminario no siempre fue fácil. Al igual que muchos estudiantes de teología, Mike se enfrentó al reto de asumir múltiples responsabilidades a la vez. Pero cuando recuerda aquella época, lo hace con gratitud. Considera que el haber podido compaginar el trabajo y los estudios es una prueba de la gracia y la provisión de Dios. Lo que podría haber resultado abrumador se hizo manejable gracias a la ayuda del Señor.
Mike también destaca la providencia de Dios en el momento en que cursó sus estudios. Una y otra vez, las materias que estudiaba en clase parecían encajar con lo que se le presentaba en el ministerio en ese mismo momento. Las lecciones que podrían haber quedado en el ámbito de lo abstracto se convirtieron, en cambio, en algo de aplicación inmediata. Grace no se limitó a proporcionarle conocimientos para el futuro, sino que lo preparó para el presente.
«Normalmente, la materia que estaba estudiando… Él la adaptaba a la situación en la que me encontraba en ese momento».
De entre todas las cosas que aprendió, hay una lección que destaca por encima de todas: la importancia de seguir aprendiendo. El seminario profundizó su comprensión, pero también su humildad. Cuanto más estudiaba, más se daba cuenta de lo mucho que aún le quedaba por saber sobre Dios y su obra. En lugar de llevarle al orgullo, el aprendizaje le llevó a sentir un mayor asombro y a depender más de Él.
Esa humildad es uno de los frutos discretos pero duraderos de la formación teológica. Para Mike, el seminario mereció la pena no solo porque le ayudó en su ministerio, sino porque le formó como persona. Agudizó su pensamiento, enriqueció su lectura de las Escrituras y le ayudó a convertirse en un servidor de Cristo más sólido.
Cuando habla de la Grace School of Theology, Mike la recomienda sin reservas. Destaca su asequibilidad, su flexibilidad y la posibilidad de acceder a las clases grabadas para quienes tienen agendas ministeriales muy apretadas. Pero también destaca algo más profundo: el ánimo que se obtiene al interactuar con otros pastores y al aprender en una comunidad marcada por el deseo común de servir fielmente al Señor.
La Grace School of Theology le dio a Mike algo más que un título. Le proporcionó herramientas para el ministerio, el gozo de estudiar la Biblia y la renovada convicción de que el crecimiento en el servicio a Dios es un camino que dura toda la vida. Para los pastores y líderes ministeriales que buscan una formación teológica que sea a la vez práctica y accesible, su historia es un recordatorio de que el seminario adecuado puede fortalecer no solo el ministerio de uno, sino también el alma.
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